En esta residencia privada desarrollamos un proyecto de paisajismo pensado para integrar la arquitectura contemporánea de la vivienda con el carácter natural de la parcela. El punto de partida era un magnífico arbolado existente, principalmente grandes pinos, que quisimos conservar y convertir en uno de los grandes protagonistas del jardín.
El proyecto organiza los diferentes espacios exteriores mediante amplias superficies de césped, masas vegetales, plantaciones mediterráneas y soluciones constructivas que permiten resolver los desniveles sin perder naturalidad. Los gaviones de piedra blanca, los perfiles metálicos, las gravas decorativas y los pavimentos se combinan con la vegetación para crear un lenguaje contemporáneo, limpio y coherente con la arquitectura de la casa.
Se diseñaron también las zonas de acceso, jardineras y espacios de transición alrededor de la vivienda, trabajando con especies de distintas alturas y texturas para aportar privacidad, profundidad y cambios de color a lo largo del año. En las zonas más arquitectónicas se utilizaron composiciones más ordenadas y materiales claros, mientras que en el jardín principal la vegetación se integra de una forma mucho más orgánica con el pinar existente.
La zona de piscina se abre hacia el paisaje y las vistas al mar, rodeada de vegetación mediterránea y grandes ejemplares consolidados. En otros puntos del jardín, floraciones en tonos blancos, rosas, violetas y azules aportan contraste al verde predominante y suavizan las líneas de la vivienda.
El resultado es un jardín residencial contemporáneo y mediterráneo, pensado para disfrutarse desde cualquier punto de la casa y en el que arquitectura, vegetación, materiales y paisaje funcionan como un único conjunto.